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Liderazgo emocional: Líderes de Alto Rendimiento

Liderazgo emocional: Líderes de Alto Rendimiento

“Los equipos no se estructuran en torno a ideas compartidas, sino a emociones compartidas” (J. Hunt)

 El líder es un espejo que refleja la propia experiencia del grupo, por ello ha de desarrollar la capacidad para captar los sentimientos (expresados o no) en beneficio del grupo.

La capacidad de LideAR (Liderar para el Alto Rendimiento) depende en parte de la forma en que fluyen las emociones dentro del grupo, y esto se determina principalmente por el modo en que el líder gestiona sus propias emociones y las del equipo.

La persona más expresiva de un grupo suele “contagiar” sus emociones al resto.  Eso se amplía en el caso de los líderes, ya que todos los integrantes del equipo dirigen su atención principalmente a su líder, y esta atención es la que magnifica el impacto del estado de ánimo del líder sobre el grupo.

Por eso, frecuentemente, un pequeño cambio en el tono de voz o un gesto leve de la persona que lidera un grupo, tiene mucho más impacto que una manifestación explosiva puntual de alguien que ocupe un puesto inferior. Las emociones de quien lidera determinan el clima laboral y los resultados que obtiene un equipo.

Lo que diferencia al liderazgo emocional de la manipulación,  es la capacidad de transmitir emociones de forma sincera, y para ello es necesario que el mensaje que se emite esté alineado con los valores y creencias del emisor.

Sin duda alguna, aunque las personas manipuladoras pueden ser capaces de mantener las apariencias durante un cierto tiempo, y asumir un supuesto liderazgo, la falsa fachada termina por derrumbarse y pierden credibilidad ante sus seguidores. Para conectar con su gente, el líder debe actuar con total sinceridad.

Si echamos la vista atrás, los mejores líderes de la historia han sido cordiales, sociables, empáticos, democráticos y honrados, características que llegan a afectar a todos sus subordinados. También se han interesado por mantenerse informados y por crear un clima de sinceridad que favorece la comunicación.

Por el contrario, los líderes menos eficaces han sido más duros, intransigentes, distantes, irritables, burocráticos y autoritarios.

Entre ambos extremos, están también los líderes mediocres, que tienden a pasar desapercibidos… aquellos que nadie recuerda.

En cambio, aquellos consiguen LiderAR, saben bien que la unidad y la cohesión se construyen a partir de los vínculos personales, y no dudan en tomar muy en cuenta las emociones propias y de sus seguidores, ofreciendo y otorgando, además del justo salario económico, un salario emocional que recompensa el buen rendimiento de su equipo.

El arte del liderazgo consiste en la capacidad para establecer el clima emocional adecuado influir positivamente sobre los demás. El estilo del “duro” no es un signo de fortaleza sino, por el contrario, de debilidad.

Así pues, la capacidad de ser directo y de mantener el control del poder, en equilibrio con la cercanía, la empatía y la amable generosidad, constituyen los principales rasgos distintivos del Líder de Alto Rendimiento. 

Si crees que necesitas seguir desarrollando tus habilidades para LiderAR, infórmate sobre nuestro programa individualizado, podemos ayudarte a ser el el Líder que deseas ser.

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